Curiosidades

Lewis Hamilton vendió su colección de autos exclusivos para enfocarse en el arte y la sostenibilidad

24 de octubre de 2025
Por: Ana Gabriela Oquendo

Lewis Hamilton sorprendió tras anunciar que ya no posee vehículos de lujo en su colección, los cuales fue vendiendo progresivamente. El heptacampeón afirmó que sus prioridades habían cambiado: el arte lo atraía más, y si comprara algo automotor sería solo por estética, como un Ferrari F40. La declaración la realizó en la rueda de prensa previa al Gran Premio de Azerbaiyán, donde afirmó: “ya no tengo ningún auto; me deshice de todos los que tenía”.

La afirmación del piloto, recogida por agencias internacionales como Reuters y por medios especializados, representó un giro público respecto al tradicional interés de muchos pilotos de Fórmula 1 por coleccionar unidades exclusivas tras alcanzar el éxito deportivo. En declaraciones posteriores y en coberturas especializadas se precisó que Hamilton había ido reduciendo su flotilla privada en los últimos años, proceso que incluyó ventas de ejemplares de alto valor.

Varios medios confirmaron que estas ventas respondieron también al deseo de alinear su estilo de vida con sus declaraciones públicas en torno a la movilidad sostenible.

Piezas de alto perfil que salieron de su garaje

Entre las unidades que Hamilton llegó a poseer y de las que existen registros de venta o posesión en años recientes figuraron modelos de elevado valor y rareza: el Pagani Zonda 760 LH —una unidad muy exclusiva que, según reportes, se vendió en €10 millones en 2022—; ejemplares de Ferrari de edición limitada (como LaFerrari y LaFerrari Aperta); y modelos con fuerte vínculo a Mercedes-AMG, como el AMG One. También se citaron en su historial unidades clásicas como un Shelby Cobra 427 y un Mustang Shelby GT500. Estas referencias aparecieron en crónicas y bases de datos de prensa automotriz.

Reacción del entorno del automovilismo

La decisión generó debate entre aficionados y expertos: para algunos, la venta es coherente con la presión social hacia comportamientos más sostenibles en figuras públicas; para otros, representa una elección personal sin mayor relación directa con la práctica deportiva dentro de la F1. El caso se comparó en medios con decisiones previas de otros pilotos —como el giro público de Sebastian Vettel hacia causas ambientales— en las que la coherencia entre imagen pública y consumo se convirtió en tema de discusión sobre la tradicional relación entre estrellas de la Fórmula 1 y la colección de vehículos.