Quito intensifica controles de velocidad, tras detectar vehículos que circulaban a 183 km/h
23 de junio de 2026El exceso de velocidad es uno de los principales desafíos para la seguridad vial en Quito. En lo que va de 2026, la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) ha realizado 263 operativos educativos y preventivos, una estrategia que busca reducir los riesgos asociados a una de las conductas peligrosas más frecuentes detrás de los siniestros de tránsito.
Los controles, ejecutados con el apoyo del programa de seguridad vial de Bloomberg Philanthropies y con asistencia técnica de la Global Road Safety Partnership, han detectado casos extremos. En vías perimetrales de la capital se registraron vehículos livianos circulando hasta a 183 km/h, mientras que algunos buses y tráileres alcanzaron velocidades de hasta 142 km/h. En zonas urbanas con límites de 40 y 50 km/h, en cambio, la velocidad promedio observada en vehículos livianos y motocicletas fue de 64 km/h.
La preocupación no es menor. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la velocidad es uno de los factores que más influye tanto en la probabilidad de un accidente como en la gravedad de sus consecuencias. La entidad señala que un aumento del 1 % en la velocidad media incrementa aproximadamente un 4 % el riesgo de accidentes mortales.
Diversos estudios internacionales también han evidenciado que los controles sistemáticos necesitan sanciones económicas y administrativas, y que justamente estos inciden de mayor manera en la reducción de la siniestralidad. Experiencias en países como Australia, Suecia y España muestran que la combinación de fiscalización permanente, radares y campañas educativas ha contribuido a disminuir las muertes en carretera y a modificar hábitos de conducción de alto riesgo.
En Quito, los operativos se desarrollan especialmente en corredores de alta circulación y entornos escolares. La AMT sostiene que estas acciones buscan prevenir incidentes antes que sancionar, aunque las cifras registradas abren nuevamente el debate sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de control frente a infracciones graves. Y esto es un punto clave, pues parecería que la falta de sanciones fuertes no genera el cambio de conducta en muchos conductores.
Además, especialistas coinciden en que ninguna medida aislada resuelve el problema. La reducción de siniestros requiere una combinación de infraestructura segura, educación vial, fiscalización efectiva y cumplimiento de las normas por parte de los conductores. En ese contexto, los datos registrados en Quito reflejan que el exceso de velocidad sigue siendo una de las principales amenazas para la seguridad de todos los usuarios de las vías.
Fuente: Quito Informa.