Ocho hábitos para reducir las emisiones y conducir con conciencia ambiental
18 de noviembre de 2025El transporte terrestre continúa siendo uno de los principales retos en materia de reducción de emisiones, en el camino hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) propuestos por la Agenda 2030 de la ONU. Aunque la atención suele centrarse en las grandes industrias, el uso cotidiano de los vehículos representa una parte significativa de la huella de carbono global.
Conducir de forma más eficiente no solo ayuda a disminuir el impacto ambiental, sino que también mejora la seguridad vial y el rendimiento del vehículo. A continuación, se presentan ocho acciones prácticas que cualquier conductor puede aplicar para contribuir con un futuro más sostenible.
1. Conducir con inteligencia:
La conducción agresiva —aceleraciones bruscas, frenadas fuertes o exceso de velocidad— puede incrementar el consumo de combustible hasta en un 40%. Adoptar un manejo más suave, anticipando el tráfico y manteniendo una velocidad constante, permite reducir emisiones y cuidar el motor.
2. Mantener el vehículo en buen estado:
Un mantenimiento preventivo no solo mejora el rendimiento del auto, también evita un exceso de contaminantes. Revisar filtros, sistema de inyección y la presión de los neumáticos cada pocos meses puede marcar una diferencia notable en las emisiones de CO₂.
3. Evitar el peso innecesario:
Cada 50 kilos adicionales en el vehículo aumentan el consumo de combustible hasta un 2%. Vaciar el maletero de objetos que no se utilizan, revisar el equipaje antes de viajar o retirar accesorios externos cuando no sean necesarios contribuye a una conducción más eficiente.
4. Usar el aire acondicionado con moderación:
El sistema de climatización puede elevar el consumo de combustible hasta en un 10%. Se recomienda ventilar el vehículo antes de encenderlo, mantener los filtros limpios y utilizar temperaturas moderadas para mejorar la eficiencia energética.
5. Elegir lubricantes y productos de calidad:
El uso de lubricantes adecuados reduce la fricción del motor, mejora su eficiencia y prolonga su vida útil. Esto se traduce en un menor consumo y menos emisiones “invisibles”, al tiempo que evita reemplazos prematuros de piezas y residuos mecánicos.
6. Priorizar combustibles confiables:
El tipo y la calidad del combustible tienen un impacto directo en la cantidad de partículas contaminantes que genera un vehículo. Optar por estaciones que garanticen estándares de calidad y trazabilidad ayuda a mantener una combustión más limpia y estable.
7. Conducir con datos:
Los sistemas digitales incorporados en muchos vehículos modernos permiten monitorear el consumo de combustible, la presión de las llantas o el estado general del motor. Prestar atención a estos indicadores —y a aplicaciones externas que analizan los hábitos de conducción— facilita un manejo más responsable y eficiente.
8. Adoptar una mentalidad sostenible al volante
Pequeñas decisiones cotidianas pueden reducir significativamente la huella ambiental: compartir el vehículo, apagar el motor en detenciones prolongadas o desechar aceites usados en puntos autorizados. Un litro de aceite mal dispuesto, por ejemplo, puede contaminar miles de litros de agua, por lo que la gestión adecuada de residuos automotrices es clave.
La Agenda 2030 no es solo un compromiso de gobiernos o empresas, sino un llamado a la acción individual. Cada conductor puede aportar a la sostenibilidad desde su rutina diaria, con decisiones conscientes que reduzcan el impacto ambiental del transporte.
Fuente: Terpel.